CAÑAS DURAS
Explicación preliminar: últimamente las cañas para clarinete bajo
vienen cada vez más blandas, o las boquillas serán más cerradas, o se
estará tocando demasiado fuerte en las orquestas, pero el hecho es que
muchos ejecutantes de este instrumento están usando cañas Nro. 5,
la máxima dureza disponible en la popular marca francesa V.
En realidad esta historia no pertenece del todo a "mala praxis", ya que lo único que hace es reflejar la rapidez mental y sentido del humor del protagonista...
La historia:
Se encuentran dos clarinetistas (bajos), y uno le comenta al otro:
- "Che, tengo una buena noticia...".
- "¿¡¿¿¡Qué, ya salieron las cañas Nro. 6?!?!?!"
Fue la inmediata respuesta del otro.
Cuando le conté la anécdota al protagonista no hizo más que reirse, como si él no la hubiera protagonizado. Evidentemente, fue algo espontáneo y él no lo recordaba, pero reflexionó: "A muchos auténticos machos del clarón nos hacen falta las 6!"

LOS
CLARINETES ALEMANES NO SIRVEN PARA TOCAR MOZART
Escena verídica sucedida
en el taller de un itálico reparador de clarinetes (luthier
es demasiado decir), ex integrante de la Estable (o de alguna
banda, no me acuerdo bien), ya fallecido, cuyo apellido empezaba
con "S".
Un clarinetista le muestra su última adquisición:
una pareja de instrumentos Wurlitzer sistema Boehm, en ese momento
poco conocidos en la Argentina, y lo invita a probarlos. Cabe
aclarar que, independientemente del criterio que cada uno pueda
tener en cuanto a sonido, escuelas, etc., es indiscutible que
los Wurlitzer son de primerísimo nivel en cuanto a su factura,
mecánica y terminación.
El tipo toma el instrumento y lo observa en silencio por todos
los costados, con una expresión entre socarrona y desconfiada,
durante diez minutos o más. Luego pontifica:
- En realidad, para dar una opinión definitiva, habría
que probarlo en el Colón.
Y continúa, indiferente a la expresión atónita
de su interlocutor:
- Y sobre todo con música moderna, como por ejemplo Mascagni
(sic!!).
Después saca de un cajón una rutilante boquilla
de cristal con una caña verdosa ya puesta, la coloca en
el pobre Wurlitzer en Si bemol y procede a tocar muy rápido,
muy fuerte y muy mal, un sonido (llamémoslo así)
como el de la sirena de un remolcador hundiéndose en el
Riachuelo. Luego de dos o tres intentos fallidos, consigue atacar
un indescriptible Do sobreagudo, desde el cual se precipita, staccattíssimo,
en una escala cromática (con la delicadeza de una gorda
cayéndose por la escalera golpeando el culo en cada escalón)
hasta el Mi grave, y luego mueve frenética y teatralmente
el meñique derecho, como buscando una llave inexistente.
Mira al Wurlitzer con ojos desorbitados y exclama:
- ¡¡Pero cómo!! ¿¿No tiene Mi
bemol grave?? ¡¡Este instrumento no sirve: no se puede
tocar el Concierto de Mozart!!
Aporte de Daniel Blech

VARIOS
SEÑORES vs. UN SEÑOR
La que sigue involucra a un
clarinetista de nuestro medio::
Le muestran un clarinete Rossi. Como los Wurlitzer, los Rossi
son instrumentos de primera clase, hechos a mano.
El hombre lo contempla larga y despectivamente. Lo devuelve sin
decir palabra. Luego toma su Buffet equipado con el inevitable
y relampagueante bocchino di cristallo, lo exhibe como si fuera
una reliquia sagrada o un Stradivarius de dos palos verdes y dice,
con el tono de Dios hablándole a Moisés en el Monte
Sinaí:
- Atrás de éste hay muchos señores.
La gente cambia (por suerte!)... ese clarinetista hoy en día
toca con clarinetes Rossi.
(colaboración anónima)

MADERA PROTEGIDA
(para clarinetistas)
Un tal Motta, reparador de instrumentos, solía
quejarse, hace muchos años, de los clarinetes nuevos. Decía
que la madera se rajaba muy a menudo. Él había encontrado
la solución y lo contaba: "Antes de venir desde Italia
sumergí mi clarinete en aceite de tractor:
nunca se me rajó!"
Historia contada por Alejandro
González, saxofonista y luthier.

CON O SIN DIENTES
(para clarinetistas)
Otro aporte de Martín Tow:
- Apenas entré en la Banda Sinfónica
Municipal, como yo hacía algo bastante "distinto"
a lo habitual, y además era bastante ingenuo (por no decir
otra cosa) en un cierto momento apareció en un ensayo el
ex solista de la banda, un Italiano, realmente muy simpático,
llamado Ruggiero Lavechia (abuelo de Reina Reech).
El hombre era un viejo "furbo" (ital.:
vivo, pícaro) y se formó un grupito alrededor
de él. Yo, con todo mi entusiasmo, y habiendo observado
que casi todos en ese momento tocaban cubriendo los dientes superiores
con el labio, mientras que yo apoyaba los dientes, le pregunto
con "respeto":
- "Maestro, ¿Ud toca con los labios o con los dientes?"
El tipo, rápido, y no perdiendo la oportunidad para hacerme
quedar como un "ingenuo" ante los demás, agarra
un clarinete de uno de los presentes y me dice, con itálico
acento:
- "Mirá pibbe, yo toco (y
se metió la boquilla entre los labios, apoyando los dientes
arriba) con "i denti"... y luego rapidamente
se sacó su dentadura postiza apoyándola,
babosa, encima de un atril. Y volvió a soplar el clarinete,
diciendo luego... "y también senza denti!!!"
Por supuesto, todos se murieron de la risa, ¡y yo quedé
como un pelotudo!"
